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Hace años, la gente del mundo occidental oía
todo tipo de historias de horror sobre la masturbación
– que le podía debilitar físicamente,
causar impotencia, o hacerle ciego. Las
mujeres que se masturbaban fueron condenadas como ninfómanas
y a veces las ‘trataron’ con mutilación
vaginal (la eliminación del clítoris). Estas
mentiras y acciones crueles se fomentaban por una falta de
conocimiento del sexo acompañado por inhibiciones inadecuadas
acerca del comportamiento sexual.
Aquí,
la verdad sobre la masturbación:
Casi
todo el mundo se masturba en algún momento de su vida.
Algunas personas mucho, otras poco. A los niños pequeños
les gusta tocarse los genitales, y este placer crece hasta
que (normalmente en la adolescencia) los jóvenes descubren
como masturbarse hasta conseguir un orgasmo. No todos llegan
al orgasmo con la masturbación, pero la mayoría
de la gente es consciente de las sensaciones placenteras asociadas
con frotar o acariciar el pene o los labios y el clítoris.
La masturbación hasta llegar al orgasmo
libera serotonina, un relajante químico natural
en el cerebro. Esto puede aliviar el estrés y la ansiedad,
ayudándole a dormir o a enfrentarse al estrés
y las preocupaciones de la vida cotidiana.
La masturbación regular puede
ayudar a conservar su libido sexual. El viejo cliché
‘úselo o piérdalo’ tiene razón
acerca del deseo sexual. Si se masturba
regularmente, estimulará su deseo sexual, manteniendo
su libido. Esto puede beneficiar a una relación de
pareja porque es probable que se interese en el sexo con más
frecuencia.
La masturbación es una forma
excelente de descubrir lo que le excita. Puede experimentar
con diferentes tipos de tocamientos (firme, suave, duro, blando,
rápido, despacio etc) y utilizar sus conocimientos
para guiar a su pareja en lo que le gustaría durante
el coito. Si entienda su propia reacción y lo comparte
con su pareja, su vida sexual será emocionante e interesante.
La masturbación puede incrementar
la autoestima. Preocuparse por si mismo y sus necesidades
sexuales le ayudará sentir que valga la pena y merece
una buena vida sexual. Permitirse disfrutar de la masturbación
es tan bueno como cualquier terapia y, por supuesto, ¡más
barato!
La masturbación es divertida.
¿Que otra cosa se puede hacer sola que sea tan divertida?
Déjese llevar y goce de las sensaciones sensuales
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